lunes, 1 de agosto de 2016

UNA FALLA EN EL COLE COMO SI FUÉRAMOS VALENCIANOS

   En marzo de 1994 estaba en el colegio Cristo de la Esperanza de Marchamalo. Había dado a luz a mi segunda hija en septiembre del año anterior por lo que al llegar al centro decidí cogerme la vacante que había de apoyo para causar el menor daño posible al estar de baja en una tutoría que tendrían que tener dos tutoras diferentes durante ese curso escolar. La tutoría de 2º curso de Educación Infantil la cogió Manuela una compañera venida de tierras valencianas.

   Al comenzar el mes de marzo se puso algo nostálgica y nos contó que en su tierra en todos los colegios durante esas fechas se prepara "la falla del cole" para quemarla en el patio en esas fiestas y dijo: "¿Por qué no hacemos una?".

   En seguida nos ilusionamos con la idea, y pensamos que sería bonito acercar a Manuela a "su Tierra" y acercar "su Tierra" a todos nuestros niños y niñas y a nosotras.

   
Como estábamos metidos de lleno en un proyecto sobre dinosaurios ¿Qué mejor falla podíamos hacer que uno de ellos? Decidimos que un diplodocus estaría bien.

   Todos disfrutamos una barbaridad en la realización de nuestra falla. Realmente lo pasamos bien y quedó muy bonita. El problema fue explicar a los niños que la íbamos a quemar una vez estuvo terminada... ellos no eran valencianos.

 - "Pero, ¿Por qué? ¿No ha quedado bonita? Con todo lo que hemos trabajado..." - Decían

 - " Pues... porque se hace para eso. ¡Es una falla!" - Decía Manuela

   Finalmente Manuela y nosotras les convencimos animándoles a que vieran en la tele con sus familias La Cremá de las Fallas de Valencia y en el cole la quemaríamos después.

 
 Tras el 19 de Marzo todos querían quemar nuestra falla. Hubo que pedir permiso y avisar a los bomberos que estuvieron allí cerca durante todo el proceso pero fue algo que sin duda no olvidaremos y especialmente Manuela a la que le saltaron de emoción las lágrimas en nuestra particular Cremá.




   

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