martes, 20 de diciembre de 2016

ORIENTACIONES GENERALES PARA FAVORECER EL DESARROLLO DEL LENGUAJE ORAL EN EL ÁMBITO FAMILIAR

   Hoy prestamos, muy agradecidos nuestro blog para que la profesora especialista de audición y lenguaje de nuestro centro nos de algunas orientaciones para favorecer el desarrollo del lenguaje en el ámbito familiar.

Estas orientaciones se han elaborado teniendo en cuenta que vosotros/as (padres y madres) sois la fuente de estimulación e información más rica para vuestros/as hijos/as.

         Todas las pautas y tareas que se proponen son sugerencias para una estimulación natural que de forma intuitiva han realizado siempre los padres/madres con sus hijos/as jugando, hablando y comunicándose con el/la niño/a, y que, a veces,  por circunstancias, no se llega a realizar o no se consiguen los resultados esperados.

         A continuación se ofrecen una serie de pautas de acción para que el entorno familiar sea lo más estimulante y motivador posible, para favorecer el desarrollo del lenguaje.


1.  CÓMO HABLAR AL NIÑO/A

Cuando te comuniques con tu hijo/a conviene que intentes hablarle de modo algo más lento y claro. Así le ayudarás a que reciba los distintos sonidos que componen las palabras. Utiliza frases cortas e intenta no gritar ni hablar deprisa.

2. UTILIZAR UN VOCABULARIO APROPIADO al nivel del desarrollo del niño. Hasta los 4-5 años los niños no presentan la capacidad de preguntar por el significado de aquellas palabras que aparecen en un mensaje y que no conocen. Cuidemos pues, que en los mensajes que dirigimos a nuestros hijos/as de estas edades e inferiores, no aparezcan varias palabras nuevas a la vez, ya que ello dificultará la comprensión. Las palabras nuevas serán introducidas progresivamente, una cada vez, y siempre acompañadas de una explicación y ejemplo que pueda comprender. No hay  que evitar incluir palabras cuando hablamos con nuestros hijos/as porque pensamos que no las comprenderán: incluimos esa palabra y la acompañamos de una pequeña explicación de su significado.


3. HABLARLE MUCHO Y JUGAR a aquello que le interese y que sea capaz de atraer su atención. Los niños/as que no oyen hablar no hablarán. Busca los momentos tranquilos para hablar con él/ella sin interrupciones. Lo importante es disfrutar de la comunicación con tu hijo/a y proporcionarle un ambiente comunicativo lo más variado posible. Disfruta de estas conversaciones en distintos contextos y situaciones, así estarás potenciando de la manera más eficaz el desarrollo del lenguaje de tu hijo/a.

Hazle partícipe de actividades del hogar: poner la mesa, colaborar en la preparación de algún plato sencillo, ordenar su habitación…, son momentos privilegiados para la conversación. Acompañar estos quehaceres diarios hablando con el niño/a: “ahora vamos a regar las plantas… mira cómo sale el agua”.

- Cuando el niño/a diga una palabra en sustitución de una frase, nosotros aprovecharemos para construir la frase completa. Por ejemplo:
                   - El niño/a dice: “agua”.
                   - Dices: ¡Ah! Mamá, quiero agua, el niño quiere agua.

- Cuando abuse de los gestos para pedir algo, responderemos a sus necesidades, pero diciéndole verbalmente lo que el/la niño/a quiere decir.

- Decidle el nombre de cosas de su entorno más próximo (ropa, alimentos, utensilios de cocina, cosas del baño, etc). Hazlo de manera natural, verbalizando continuamente este vocabulario y mientras estéis realizando las tareas cotidianas: “Ahora con la esponja vamos a lavar el bracito: primero el hombro, luego el codo y ahora la manita…”. Pídele alguno de esos objetos mediante frases bien elaboradas.

- Miramos juntos DIBUJOS, FOTOS, LIBROS DE IMÁGENES grandes y atractivas para el niño/a; pasamos las páginas nombrando y señalando cada uno de los dibujos, personas, acciones que vayan apareciendo. Hacemos el sonido asociado al objeto cuando sea posible. Preguntadle, ¿dónde está…? Animadle a que lo señale y también dejadle que lo nombre con su propio lenguaje, devolviéndole después la palabra correctamente dicha.



- Leedle CUENTOS sencillos, repitiendo con frecuencia los mismos dos o tres cuentos. Id cambiando cuando los conozca bien. Leed con énfasis las frases y jugad a que él/ella las termine.

- Repetidle las vocalizaciones y pequeñas palabras que el niño/a diga. Festéjadlas y dadle siempre un modelo correcto, es decir, devolvédselas bien dichas. El/ella se acostumbrará a escuchar un lenguaje bien dicho y estructurado y así tendrá un buen modelo a imitar. Evitad usar palabras muy infantiles: “chichita” en lugar de carne, “aba” por agua, etc.
- En lo que concierne a LOS JUEGOS que se pueden realizar para estimular su lenguaje:
* Encontrar palabras que tengan tal o cual sonido.
* Juegos de rimas.
* Inventar palabras cortas o largas.
* Jugar a poner caras, a juegos de imitación.
* Jugar a “Veo-veo”, “de La Habana ha venido un barco”,
            palabras encadenadas, a pensar cosas que tengan el sonido …
* Cantar con él/ella canciones sencillas que tengan mímica.
* Recitar con él pequeños refranes, adivinanzas…
* Jugar a señalar y nombrar las partes del cuerpo para que lo
           imite, aprovechar el momento del baño.
* Juegos de estimulación auditiva poniéndole música y ofreciéndole distintos objetos sonoros, cantando canciones sencillas con estribillos repetitivos, acompañando la letra con acciones que haréis juntos: palmas, levantar los brazos...


4. ANTE LAS DIFICULTADES DE PRONUNCIACIÓN de vuestro/a hijo/a.
         Cuando el niño/a pronuncia mal y, aunque a veces este lenguaje nos resulte gracioso, procurad no repetir las palabras según él/ella las produce. Repetidle lo que ha dicho de forma correcta, pero sin hacerle ver que le estás corrigiendo. Poco a poco se irá acostumbrando a decir correctamente las palabras que ahora pronuncia mal.

         Tampoco deberemos forzar al niño/a intentando, mediante repeticiones, que diga bien aquellas palabras en las que aparecen fonemas que todavía no ha adquirido. Esta postura lo único que puede traer consigo es que el niño/a comience a desarrollar una “logofobia” (no querer hablar), y por lo tanto cada vez vaya hablando menos.

         Debemos, pues, cuidar el lenguaje que utilizamos con el niño/a, procurando que sea siempre correcto, no repitiendo las palabras defectuosas que utiliza, ni usando palabras de bebé. Además debemos realizar siempre correcciones indirectas, es decir, cuando hay un error en la pronunciación debemos corregir nosotros mismos ese error mostrándole el patrón correcto, pero sin exigirle su realización.
                   Ejemplo: el niño dice: -“Tero pátano”.
                               Nosotros, aunque le hayamos entendido diremos:
   -“¡Ah! ¿Quieres plátano?”
         Sólo exigiremos pronunciación correcta de los fonemas cuando así nos lo indiquen los profesionales que están trabajando con el/la niño/a.


5. Muchas veces LA COMUNICACIÓN que tenemos con los/as niños/as se limita a una serie  de órdenes emitidas por nosotros (“No toques eso”) y de las que generalmente sólo esperamos como respuesta una acción. Evidentemente, este tipo de comunicación es muy poco estimulante ya que el vocabulario que allí aparece es mínimo y la estructura gramatical se limita al imperativo, es decir, no son frases ricas que estimulan el diálogo.

Debemos dialogar con nuestros/as hijos/as eligiendo temas según sus intereses y dedicando todos los días un tiempo a esta tarea tan importante. Por ejemplo, pregúntale por lo que ha hecho durante el día, a quién ha visto, qué vamos a hacer después, etc. Aunque el/la niño/a no hable nada o hable muy poco deberemos seguir haciendo estas preguntas y comentarios sobre temas diversos que nosotros conocemos de antemano, aportando la respuesta. Ejemplo: Sabemos que el/la niño/a ha estado en el parque con los abuelos, cuando llegue a casa diremos claramente, realzándolo:
-      ¿De dónde viene mi niño?... Del parque, ¿verdad?, ... Y, ¿dónde te has montado?... En los columpios, ¿a que sí?... ¿Quién te ha llevado?...

6. EVITAR en lo posible largos ratos delante del TELEVISOR sin selección ni supervisión. Cuando el/la niño/a vea la televisión, la vemos juntos o procuramos conocer el programa que ven, los personajes, etc. Nos servirá para poder dialogar sobre ello.

No olvides la importancia de ser constante a la hora de aplicar estos criterios en la comunicación oral con tu hijo/a: Tu papel es fundamental, eres el protagonista principal en la estimulación continuada del lenguaje oral de tu hijo/a.



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