sábado, 14 de octubre de 2017

DON CABALLITO DE MAR (TAREAS COMPARTIDAS)

 
    Esta semana hemos compartido un cuento muy especial, La Bruja Tapita lo ha traido en su saco mágico acompañado de una pequeña cría de Caballito de mar que se ha quedado con nosotros después de que Tapita haya hecho magia y haya reducido el cuento de tamaño para dejarlo en el rincón de cuentos y que podamos volver a contarlo siempre que queramos.

   Esta historia tan especial es de Eric Carle y como no podía ser de otro modo a su narrativa que nos atrapa y nos sorprende le acompañan unas ilustraciones maravillosas.

   La mayoría de los peces, una vez que la madre ha expulsado los huevos (desove) y que el padre los ha fecundado, los dejan abandonados a su suerte. Sin embargo hay excepciones. 

   A veces uno de los progenitores cuida de los huevos, y hay especies como el caballito de mar, el pez espinoso, la tilapia, el kurtus, el pez-flauta, el tiburón-toro, y algún otro, en que es el padre el que se encarga de ellos. Puede parecer raro pero es cierto.






    Este es el tema de este cuento. Doña Caballito de mar pone sus huevos en una "bolsita" que tiene Don caballito de mar y este mientras nada por el océano se va encontrando diferentes especies. Unos peces sólo le saludan al pasar y observamos su manera de camuflarse y esconderse de sus depredadores y otros le cuentan a Don Caballito su particular manera de compartir las tareas de la paternidad con sus parejas.

   Una historia llena de ternura en la que sin duda también hemos aprendido un montón de cosas interesantes de algunos de los animales que viven debajo del mar.








   Aquí, en este enlace, podemos recordar la historia.


sábado, 7 de octubre de 2017

EL PEZ QUE NO QUERÍA IR AL COLEGIO



   El burro Orejas, después de unos laboriosos años de trabajo, gozaba de un buen merecido descanso.
Pero tan acostumbrado estaba a trabajar que no podía estar sin hacer nada.

   
Paseando un día a la orilla del río tuvo una brillante idea:

    -Eso es, cada día vendré al río a pescar y así me distraeré.

   Y desde entonces, sentado cerca del camino a la orilla  del río, el burro Orejas lanzaba el anzuelo al río con un gusano y esperaba a que los peces picaran.

   ¡Qué emoción al sentir el tirón dado por el pez y luego la anhelada espera de tirar del hilo hasta ver el pez agitándose al extremo del anzuelo!

   Pero lo que era ocasión de alegría para el burro, lo era de tristeza para los peces que vivían en el río
.
   Al ver cómo él burro Orejas iba capturándolos, se reunieron todos para encontrar el modo de librarse de él .

   Después de mucho cavilar decidieron poner en el lugar donde siempre pescaba el burro Orejas, un letrero con la inscripción con letras bien grandes:

«¡Atención! ¡Peligro! ¡Aquí pesca Orejas! No comáis ningún gusano.»

   Desde aquel día, cualquier pececito que se acercaba, leía el cartel y se marchaba por donde había venido. 



   Orejas no comprendía por qué no cogía ya ningún pez. Y se rascaba, pensativo la cabeza pensando en el extraño misterio.



   El pececito Tris, al salir del colegio, solía dar grandes paseos por todos los recovecos del río. "Esto sí es divertido y no tener que estar escuchando y aprendiendo en el cole".

   Un día en una de sus correrías llegó al lugar donde los peces habían puesto el gran letrero.



Tris lo vio - "¿Por qué habrán puesto aquí esto? ¿qué dirán esos dibujitos? parecen las letras que quieren que aprenda en el cole" - En este momento su atención se vio atraída por un delicioso gusano que se columpiaba en el agua.

   -¡Bocado exquisito - pensó Tris.

   Y  ya abría su boca para tragárselo cuando, de pronto, ¡zas! Orejas se había quedado dormido por el aburrimiento de no pescar ningún pez y se cayó al agua. Mal lo pasó. Pero pudo ver el letrero de peligro que los peces habían puesto. Y cómo era viejo y le resultaba difícil salir del agua porque los huesos le pesaban mucho, los peces, compadecidos de él. le ayudaron a salir.

   El burro Orejas les prometió que nunca más iría a pescar. Y los peces le pidieron que se acercara a la orilla, y él y ellos hablarían contándose cosas e historias.


   Tris recibió un soberano susto al ver lo cerca que estuvo de morir pescado por no saber leer y ya siempre escuchaba y atendía en el colegio. Y ¿Sabéis?, llegó a comprender que ir a clase era tan emocionante como pasear a lo ancho y largo del río.

(Cuento tradicional sudamericano)

domingo, 24 de septiembre de 2017

¿PUEDE UN GLOBO LLEGAR HASTA EL CIELO?


CAPÍTULO VII

   La última semana había sido bastante especial y diferente para Carely. La vida de la familia se había alterado, el abuelo estaba bastante enfermo ingresado en un hospital. Carely y su hermana habían pedido ir a verle pero sus padres les habían dicho que eso no era posible porque el abuelo estaba en una habitación que sólo podían pasar personas mayores. Ellas se sentían nerviosas, su madre venía a casa poco, cansada y triste y a menudo escuchaban conversaciones telefónicas que hacían pensar que las cosas no iban bien para el abuelo.

   -“¿Puedes darle este dibujo al abuelo cuando vayas? Lo he hecho para que se ponga bueno, mamá” – Le dijo Carely mientras la miraba vestirse para marcharse de nuevo al hospital.

   Su madre se sentó un momento en la cama y cogió suavemente a Carely por los hombros – “Seguro que le va a encantar… ¿Sabes, Carely? el abuelo está muy malito”-

   -“¿Y es por eso que estás triste, mamá? Juan dice que cuando eres viejo te tienes que morir ¿Se va a morir el abuelo? Cuando se muere alguien se duerme y ya no se despierta pero Enma dice que después sube hasta el cielo…”- Carely hablaba bajito, mirando los ojos de su mamá de los cuales no podía impedir que se escaparan las lágrimas – “No llores, mamá, morirse es guay porque desde el cielo puede verse todo”-

   - “Seguro que sí “- intervino su madre –“El que se muere seguramente nos puede seguir viendo pero nosotros ya no le podremos ver más, ni acariciar, ni escuchar.. y nos tendremos que acostumbrar a sentirlo de una manera diferente, dentro de nuestro corazón y como es un poquito difícil nos ponemos tristes”-

   Su mamá se abrazó por unos instantes a Carely y volvió a decir –“Le va a gustar mucho tu dibujo, se lo pondré en su habitación, al lado de su cama.”-

   Cuando su mamá salió de casa Carely empezó a pensar en lo que le había dicho su madre. A ella le gustaba mucho coger la mano del abuelo, que le contara esos chistes que solo él sabía y que siempre le hacían reír aunque se los repitiese día tras día. Le encantaba ir por detrás de él y agarrarse de repente de su cuello y que él hiciera como si se había asustado muchísimo… y le daba mucha risa cuando protestaba y decía que la abuela era una mandona y que no le dejaba hacer nada.

   Carely se sintió triste y se dio cuenta de por qué su mamá lo estaba.

   Al día siguiente la mamá de Carely no vino ni un ratito del hospital y su papá les dijo que la tía Yolanda se quedaría con ellos esa noche.

   Por la mañana su papá y su mamá vinieron juntos, sus caras se veían cansadas y muy tristes y mamá se sentó en el salón. Enma y Carely se acercaron, intuían que algo no iba bien.

   -“El abuelo sabéis que estaba muy malito, ahora ya ha descansado, ya ha dejado de sufrir y a partir de ahora cuando miremos al cielo pensando en él, él se acercará hasta nuestro corazón.”

   Carely no dijo nada, salió corriendo a su cuarto ante la mirada extrañada de sus padres y su hermana y regreso con ese globo que le habían comprado hacia unos días en la feria de aquel pueblito que visitaron, ese que tenía forma de corazón y que tanto le había gustado.

   Salió a la terraza y soltándolo grito – “¡Abuelo, cógelo! ¡Para que te acuerdes de nosotros y de que te queremos!”


   Todos salieron a la terraza y allí, abrazados se quedaron observando como el globo subía y subía hasta perderse entre las nubes.

Es importante AYUDAR a los niños 
a entender la pérdida y el dolor, 
y  COMPARTIR el sentimiento con ellos.

    Hay que escuchar, comprender y respetar los sentimientos de los niños. Dar explicaciones sinceras, breves y fáciles de entender  y dar respuestas en un lenguaje sencillo y adecuado para la edad del niño.

   Los niños y niñas pequeños no saben distinguir entre una enfermedad grave o un simple constipado. Cuando se muere alguien cercano a la familia, todos necesitan tiempo para asimilar la pérdida, incluso los más pequeños de la familia. 

   Aunque no entiendan el sentido pleno de la muerte, se dan cuenta de que algo serio está ocurriendo. Si mostramos abiertamente nuestro dolor y tristeza a los niños, sin expresar debilidad, ellos entenderán que la muerte es una pérdida que se siente profundamente y que es un proceso por el que todos tenemos que pasar.

    Nuestros propios sentimientos y actitudes sobre la muerte y la pérdida de seres queridos se transmiten al niño, intentemos o no camuflar nuestros verdaderos sentimientos. La forma en que hablamos y compartimos nuestras experiencias con el niño puede ser lo que más recuerde.
 

miércoles, 20 de septiembre de 2017

EL PEZ ARCOIRIS Aprendiendo a compartir

    la Bruja Tapita nos ha traído un cuento muy especial EL PEZ ARCOIRIS.

    En lo profundo del océano, en un lugar muy lejano, había una vez un pez muy hermoso al que todos los peces llamaban Arcoiris. Poseía un traje de escamas brillante que tenía todos los colores del arcoiris. Era el pez más hermoso de todo el océano.

   Los demás peces le admiraban y le llamaban para que fuera a jugar con ellos pero el Pez Arcoiris nunca quería jugar con los demás. Un día un pequeño pececito azul se acercó y le pidió una de sus brillantes escamas. Ya que el tenía tantas no iba a notar si le faltaba una. El pez arcoiris era muy orgulloso y le dijo muy serío y antipático que de ninguna manera le daría una de sus preciosas escamas.
   El pececito azul se fue triste y asustado y les contó a los demás lo que había sucedido. Desde ese día los demás peces no quisieron jugar  con el Pez Arcoiris y le dieron de lado.
   El Pez Arcoiris no entendía como siendo tan guapo nadie quería hablarle ni estar con el. Entonces pidió ayuda a la estrella de mar. Pero ella no le supo contestar. La estrella le dijo que preguntara al pulpo Octopus, que era muy sabio y le daría la solución.
   Octopus le dijo que lo mejor que podía hacer era dar una de sus escamas a cada pez. ¿Cómo? ¿Regalar mis preciosas escamas?. Una difícil decisión para un pez tan presumido. ¿Será capaz de desprenderse de su hermoso traje para volver a tener amigos?

   Esta historia va de compartir, y de lo bien que te sientes cuando compartes algo, lo que sea. Y si encima es algo tan importante para ti como lo que te hace único, la sensación es aún más especial.

   Tendremos muy presente esta historia durante todo el curso y recordaremos sus enseñanzas.


martes, 12 de septiembre de 2017

UNIMOS "NUESTRAS LLAMAS" PARA TENER UN FELIZ CURSO 2017-2018

   El curso pasado celebramos por primera vez  LA FIESTA DE CURSO NUEVO en nuestro centro inspirándonos en un  magnífico articulo lleno de optimismo y entusiasmo animando a como habría que vivir el comienzo del curso que Miguel Ángel Santos Guerra escribió en EL ADARVE.

   "Deberíamos celebrar la llegada del Curso Nuevo como lo hacemos con el Año Nuevo. Con ese estallido de gozo  y de entusiasmo (...) La Fiesta de Curso Nuevo  estaría cargada de la ilusión del comienzo para los nuevos y del reencuentro para quienes vuelven a verse. Tendría el sentido de la celebración de  un proyecto que se construye en el marco de la comunidad educativa y estaría cargado de la ilusión y la esperanza de hacer un largo recorrido por las tierras  (o los mares o los cielos) del aprendizaje." 
Miguel Ángel Santos Guerra

 
  Nos gustó tanto que decidimos celebrarla todos los años y este año nos hemos inspirado en fueguitos... ¡sí, en fueguitos!


   El microrrelato que el escritor uruguayo Eduardo Galeano escribió en su "Libro de los abrazos" titulado: 


nos ha servido como base para la celebración de este día.

   En nuestra clase la historia nos la ha contado la Bruja Tapita que con su escoba ha subido hasta el espacio y nos ha contado que desde allí la tierra parecía un montón de fueguitos, que todos eran muy diferentes... Nos ha ido diciendo como era cada uno de nuestros fueguitos: Unos chispeantes, otros tranquilos y siempre con llamitas sueltas para ayudar a las que se apagaban, otros fueguitos parecían que se apagaban y encendían sin cesar, otros que el viento los movía sin parar de un sitio a otro, otros que buscaban rinconcitos tranquilos para poder arder sin ser molestados... ¡Montones de fueguitos diferentes!

   Así es como somos nosotros y nosotras todos diferentes y todos y todas importantes.



    Hemos hecho más tarde un corro en nuestro patio de Educación Infantil y con los amiguetes de las otras clases hemos realizado nuestra antorcha metiendo de manera simbólica el fueguito que somos cada uno.




















   Cuando nuestra antorcha estaba completa con los fuegos de los niños y de las profes nos hemos ido al patio de los mayores para realizar la antorcha de ¡TODO EL COLE! 



   Marcos ha sido el encargado de poner nuestro fuego en la Gran antorcha y luego por turno un representante de cada clase han ido poniendo los suyos.


   Por último han puesto sus fueguitos el equipo de orientación, el equipo directivo, Socorro, nuestra conserje y Mercedes, nuestra cocinera como representante de todas las que trabajan en el comedor.

   Finalmente han añadido su fueguito Los representantes del AMPA como imagen de todas las familias.



     



   Ha sido un acto sencillo y bonito en el que hemos comprendido que la llama es mucho más grande y auténticamente efectiva cuando se tiene en cuenta a cada llamita que la forma, cuando se respeta que no todos los fueguitos son iguales pero que todos somo necesarios e importantes y que la suma de todos es la que a todos y todas nos hacer crecer como creadores de un mundo mejor.

   De regreso a nuestro patio hemos realizado un mural para tener también presente la ANTORCHA QUE NOS UNE  y hemos realizado en clase nuestra pequeña antorcha para nuestro fueguito, ese que nos llevamos a casa para recordar este día.











   Ojalá las palabras de Howard G. Hendricks que han quedado marcadas en nuestras antorchas se hagan realidad este curso y que en cada una de nuestras aulas, por los pasillos, por los patios, por el comedor, por los despachos... se note esa enseñanza que se hace de corazón a corazón y deje una huella imborrable.



   ¡FELIZ Y LLAMEANTE CURSO 2017-2018!


domingo, 3 de septiembre de 2017

ERASE UNA VEZ UN NUEVO COMIENZO...



   
   Y llegó ese momento de volver, de ir guardando en el cajón de los recuerdos todos los momentos de relax, de juego, de visitar lugares maravillosos, de reencuentro con los que queremos y comenzar a ilusionarnos con los que llegarán de nuevo...

   Pero eso no implica no vivir con ilusión el momento de comenzar el curso. Es fácil si nos proponemos proyectos ilusionantes y el mero hecho de volver a encontrarnos para compartir tiempos de juego, emociones y aprendizajes lo es.

   El inicio de un nuevo periodo escolar siempre lleva una chispa de entusiasmo que se percibe al llegar al aula, la alegre incertidumbre del ¿Qué pasará? Porque todo lo bueno comienza con un poco de miedo y nerviosismo.

   Es importante como docentes preguntarnos y recordarnos por qué estamos aquí y qué es lo que queremos. Me gusta repasar las palabras de Gaston Cortouis: "La tarea de la educación es delicada porque supone a la vez amor y desprendimiento, dulzura y firmeza, paciencia y decisión." Reflexionar sobre ellas me inspira en este nuevo inicio.

   No será fácil en muchas ocasiones pero de lo que debemos estar seguros es de valdrá la pena.

"Si me caí,
 es porque estaba caminando, 
y caminar vale la pena, 
aunque te caigas."
Eduardo Galeano

    Trabajar con niños es una invitación al optimismo, no puede ser de otra manera, Lo explica Savater con su habitual claridad: “En cuanto educadores no nos queda más remedio que ser optimistas. Y es que la enseñanza presupone el optimismo tal como la natación exige un medio líquido para ejercitarse. Quien no quiera mojarse, debe abandonar la natación; quien sienta repugnancia ante el optimismo, que deje la enseñanza y que no pretenda pensar en qué consiste la educación. Porque educar es creer en la perfectibilidad humana, en la capacidad innata de aprender y en el deseo de saber que la anima… Los pesimistas pueden ser buenos domadores pero no buenos maestros”.

 Este curso en nuestro pequeño mundo Ubuntu ya nos conocemos, somos buenos amigos y amigas, hemos dejado atrás nuestro primer año de pollitos y nos toca zambullirnos como peces de colores en mares y océanos de aventuras de aprendizaje y diversión. Deseo y casi estoy segura de que todas y todos regresamos con ganas, con un "poquillo" de pereza pero con alegría y con entusiasmo ¿No?

   En pocos días nuestro aula estará lleno de VIDA, porque cada mañana no nos proponemos prepararnos para la vida, nos proponemos: VIVIR. Vivir y disfrutar de cada momento. Nos proponemos enfocar cada jornada no con el propósito de estar allí si no de sentir, de observar, de inspirar, de escuchar, de amar, de dejarnos empapar y de irnos siempre con ganas de regresar. 

   Esta ilustración del blog Mi cole al día, me parece muy ilustrativa para comenzar este primer mes del curso.



 “Educar no es sólo una forma de ganarse la vida;
 es, sobre todo,
una forma de ganar la vida de los otros” 
Emilio Lledó.

¡FELIZ COMIENZO!

¡FELIZ CURSO 2017 - 2018!

¡FELIZ ZAMBULLIDA PECECITOS!


sábado, 19 de agosto de 2017

EL CASTILLO MÁGICO-MARAVILLOSO

CAPÍTULO VI

   Era un día de sol no especialmente caluroso teniendo en cuenta que era Agosto y los días anteriores las temperaturas habían sido bastante altas. Corría una brisa agradable y realmente se estaba estupendamente junto al mar.

   Carely había llegado a este pueblecito de la costa con su familia el día anterior para pasar unos días de vacaciones y esta mañana después de desayunar se habían preparado bien para pasar la primera jornada de playa: Sombrilla, toallas, unicornio hinchable, cubos, palas… Y tras darse una buena capa de crema por todo el cuerpo para proteger bien la piel de los rayos del sol, esto era lo que menos le gustaba a Carely, habían llegado a la playa.

   Carely y sus hermanos iban tremendamente ilusionados y nerviosos aunque escuchando las recomendaciones de sus papás de prudencia al entrar en el agua y de no alejarse mucho de donde habían instalado “su campamento”, a decir verdad, Enma y Carely escuchaban porque Yoye no sabía muy bien ni dónde iba, ni para qué eran las recomendaciones..  Rápidamente Enma y Carely se quitaron la ropa  mientras mamá ayudaba a Yoye con la camiseta  porque se había hecho un pequeño lío al intentar quitársela con prisas.

   Papá gritó – “¡Vamos, al agua!” – Y salieron corriendo.

   De repente Yoye se quedó paralizado al salir de la toalla y hundir sus piececitos en la arena, su cara expresaba la sorpresa y algo del malestar que le produjo ese contacto inicial, su papá y sus hermanas le animaban a seguirlos pero no se movió hasta que mamá dulcemente le cogió de la mano y le dijo – “No pasa nada, Yoye, ya verás que divertido.”-

   La cara de Yoye aún no expresaba  mucha confianza pero agarrado fuerte a la mano de su mamá llegó hasta que la primera ola rozó sus piernas y lanzó una risa nerviosa y asustada mirando a su madre con sorpresa.

   Enma salió del agua y se fue a por el unicornio hinchable, lo metió y empezaron a intentar subirse a él con la ayuda de papá, este les decía – “¡Vamos, tenemos que intentar subir todos a la vez!” – El unicornio no era lo bastante grande para eso por lo que el juego resultaba aún más divertido. Más tarde subieron a Yoye también mientras este decía - “…Pero, no me soltéis ¿eh?” -

   Después de un largo baño en la orilla salieron del agua agotados de la lucha contra las olas y el unicornio y comenzaron a hacer un castillo en la orilla. Carely se acercó a Enma y le comentó divertida con cara de pilla – “¿Sabes? Antes le he dicho a mamá que me hacía pis y me ha dicho que lo hiciera en el mar ¡De verdad, me lo ha dicho mamá! Da gustito…” – Enma soltó una risa cómplice y le dijo – “¡Pues, claro! Anda coge el rastrillo y alisa esa parte para poder hacer la muralla.” -

   Todos participaban en la construcción y a Yoye también le asignaron su tarea aunque él ya disfrutaba bastante con sólo estar cogiendo y soltando la arena echándosela por encima del cuerpo o hundiendo sus manitas en la arena.

   A punto casi de dar por terminado el castillo Carely se quedó quieta de repente y dejo la actividad para quedarse simplemente mirando... ¿Era el mar el que conseguía eso? ¿Tenían las olas un poder especial?  ¿Tenía esta arena cualidades extraordinarias? ¿Cómo conseguían que mayores y pequeños disfrutaran juntos así? ¿Acaso la brisa de la costa convierte en niños a los mayores? Estaban llenos de arena y no pasaba nada, su papá reía y se embadurnaba como ellos, no les regañaba por ensuciarse y jugaban como ellos. A su alrededor otros niños y niñas jugaban igual con sus papás y mamás.

   A su lado un niño que tendría su misma edad se tiraba pequeñas bolas de arena con su madre, se estaban poniendo perdidos… y un poco más lejos, metidos un poco en el agua un grupo de niños y adultos se tiraban el balón saltando entre las olas.

   Carely no entendía muy bien la razón pero se sentía inmensamente feliz  – “¡Carely, despierta!” – grito Enma sacándola de sus ensoñaciones – “¿No ibas a poner en la torre esa concha que habías encontrado?”-

   -“¡Sí, sí!” – contestó  y tras poner la pequeña concha en lo alto de la torre se lanzó  riendo a los brazos de su padre que estaba sentado cayendo los dos hacia atrás en la arena, abrazados.

  
 -“¿Qué nombre pondremos a nuestra fortaleza? “-  preguntó papá mientras se sacudía un poco la arena del bañador y Carely no lo dudó ni un segundo: 

“¡EL CASTILLO MÁGICO-MARAVILLOSO!” – 

   Ningún nombre le podía ir mejor para lo que le había hecho sentir, su familia soltó al unísono una carcajada.

   -“Y ahora… ¿Qué tal otro chapuzón?” -

Sin DISFRUTE en el juego, 
sin  COMPROMISO EMOCIONAL, 
no hay encuentro posible 
entre padres e hijos
 a través del JUEGO. 

   Los papás y las mamás siempre son el mejor juguete para sus hijos e hijas. Las interacciones que se dan en el juego familiar potencian las relaciones sociales (afecto, comprensión y adquisición de reglas sociales y lingüísticas) y crean oportunidades para explorar, aprender y refinar habilidades sociales.

   Cuando los adultos  jugamos nos transformamos y establecemos un espacio ficticio en el que dos generaciones pueden “igualarse” y dejarse llevar por reglas y acuerdos creados para jugar,  a través del juego, se recorta  la vida corriente, se cambian las reglas cotidianas y se construye un nuevo orden. 

    ¡Qué enorme desafío emocional para un adulto, dejar de tener el control total, atreverse a dejarse llevar por un momento!

   En el juego, el niño y la niña creen en su transformación y en lo que pueden lograr, a partir de allí, se van creando a sí mismos y van creciendo. Pero para que esto sea posible, es necesario que alguien que acompañe, otro que crea en la transformación y permitan con su mirada, con su actitud y con su palabra que se abran espacios, que se permitan y que no inhiban esa apuesta de quien quiere jugar.

   El vínculo y la cercanía con los padres, los posiciona en un espacio privilegiado, como los primeros compañeros de juego de los niños y los que acompañaran sus primeras experiencias lúdicas de placer y descubrimiento.

Dedicado a todos esos niños, niñas y familias desconocidas que tanto me hacen disfrutar mis paseos por la orilla del mar.





sábado, 29 de julio de 2017

¡ME DUELE MUCHO!

CAPÍTULO V

   Carely tenía un amigo en la clase que no era para ella como los demás, era un compañero por el que sentía un afecto especial.

   No sabía por qué se le quedaba mirando como tonta cuando este contaba algo y muchas veces elegía, si podía, sentarse a su lado. Admiraba como se colgaba de lo más alto del tobogán sin ningún miedo, le parecía… ¡Tan  fuerte!

   Pero, además, Carlos, que así se llamaba, solía ser amable con ella y eso le gustaba… le hacía sentir  bien, le hacía sentir feliz cuando se fijaba en ella.

   En el recreo pocas veces jugaba con él,  sus preferencias eran bastante diferentes y cada uno se divertía a su manera.

   Ese jueves de comienzos de invierno en el patio Carely estaba jugando con otro par de amigos a dibujar con unos palitos en la arena y se habían lanzado a escribir sus nombres. La arena estaba perfecta para ello porque hace dos noches llovió bastante.

   Sin saber ni cómo ha sentido un pie sobre su manita, alguien ha pasado corriendo persiguiendo a un amigo y posiblemente no se ha dado ni cuenta pero Carely al levantar la mirada ha podido ver que había sido Carlos el que la había pisado y seguía corriendo alegremente. Por un instante se ha quedado mirando muy fijamente.

   Después se ha levantado y ha corrido hacia Mirta llorando y repitiendo sin parar  – “¡Ay, me duele! ¡Me duele mucho!” –

   Mirta, cuando ha llegado hasta ella le ha pedido que le explicara lo qué había pasado – “Me ha hecho daño” – Le contó Carely – “Carlos ha pasado y me ha hecho daño ¡Me duele mucho!  Corría muy deprisa…”

   La profe examinaba la mano de la niña con atención sin ver nada importante y le preguntó – “Pero, Carely ¿Dónde te duele? ¿Alguno de los dedos? ¿Este, a lo mejor? ¿La manita...?” – sin que la pequeña parara de llorar.

   Entonces dijo – “Te voy a poner una tirita ¿Vale?” – Después del agua que es el remedio por excelencia para “curar” infinidad de cosas en el cole como enfados, pequeños golpes, berrinches… Bebe un poquito de agua, esa es la frase mágica que utilizada por una profe en un momento preciso es realmente eficaz. Pues las tiritas le van casi a la par… 

   A Carely le pareció una idea estupenda y su llanto comenzó a parar,  se fue quedando más tranquila mientras Mirta sacaba una tirita de la clase.  -“Ahora me tienes que decir dónde te duele exactamente para que te ponga la tirita en el sitio indicado, Carely”- le dijo  Mirta mientras quitaba el envoltorio de aquella tirita de colorines.

   Carely empezó a mirarse su mano por arriba y por abajo mientras movia despacio sus deditos y ya sin llorar dijo bajito – “No me ha dicho ni perdón…” y siguió observando su mano.

   Mirta había terminado de retirar el papelillo del envoltorio y volvió a preguntar – “Venga, a ver ¿Dónde te duele más? ¿Dónde te la pongo?”-


   Carely dejó de mirar la mano y comenzó a levantarse la sudadera y la camiseta hacía arriba todo lo que pudo – “¿Me la puedes poner aquí? ¿Puedes ponérmela en el corazón?” –


   La profe sonrió y con cuidado pegó la tirita en el pecho de Carely – “Me han dicho que esta tirita es una de las mejores para los dolores de corazón.” -




Los niños  APRENDEN

 la inteligencia emocional 

en la VIDA REAL

   Esta frase de Daniel Goleman, el gran psicólogo estadounidense, deja bien claro que podemos plantear múltiples actividades para trabajar con los niños la gestión de las emociones, pero es la vida real la que realmente les enseña.

    Saber aprovechar las situaciones cotidianas, los pequeños conflictos, las vivencias con los iguales para ayudarles a echar una mirada al interior y observar cuales son los sentimientos que se  despiertan o las emociones que les ha provocado. Intentar ponerle nombre para saber reconocerla más adelante es crucial para el correcto desarrollo emocional en la primera infancia.

Dedicado a Carmen y su dolor de corazón

sábado, 22 de julio de 2017

¿DÓNDE ESTÁ CARELY?

CAPÍTULO IV

   Este sábado a Carely le esperaba un intenso y feliz día en el Parque de Atracciones. Sus papás les habían prometido que se quedarían hasta la noche y verían los espectáculos de luz y sonido. Carely y sus hermanos estaban súperemocionados. Aún no hemos hablado de  sus hermanos ¿verdad?

   Carely tiene dos hermanos una  mayor, Enma, que tiene 6 años y ya ha pasado a primaria y un hermanito pequeño, Yoye, que está a punto de cumplir dos años y habla con una lengua de trapo muy graciosa.

   Enma es algo tímida y se parece mucho a Carely físicamente, se llevan bastante bien y se divierten y juegan frecuentemente  juntas. Aunque en algunos momentos puedan saltar chispas entre ellas, sus enfados no duran mucho.

   Estaba ya atardeciendo y toda la familia ya había disfrutado muchas horas de las divertidas atracciones antes y después de comer. A Carely y su hermana sobretodo les había fascinado montar en esas ruedas que iban tan rápido por el agua, "Los Rápidos”, se habían mojado un montón, el día invitaba a ello y habían repetido hasta tres veces.

   Ahora estaban buscando un lugar donde tomar algo fresco y merendar e iban charlando animadamente mientras papá ya había cogido a Yoye en brazos ya que era él había comenzado a dar algunas  muestras de cansancio.

   De repente la mamá miró alrededor y dijo – “¿Dónde está Carely?” –

   Todos se pararon y comenzaron a observar a un lado y al otro y en segundos Enma dio el primer grito –“¡Carelyyyyy!” –


   El papá intentó poner calma diciendo que no podía estar muy lejos, siguieron llamándola pero pasaron algunos minutos y se empezaron a poner nerviosos.

   El papá puso a Yoye sobre los brazos de su mamá e indicando que no se movieran de allí se dirigió a uno de los puestos donde hay personas encargadas del Parque para que dieran el aviso y lo dijeran por los altavoces del recinto.

   Cada vez estaba un poco más anochecido y Enma comenzó a llorar – “¿Dónde está, mamá? ¿Por qué no aparece?” –  mientras su madre intentaba tranquilizarla.

   Personas que les estaban observando se acercaron para intentar ayudar  y tras una pequeña descripción de la niña por parte de sus padres se repartieron por diferentes lugares para intentar encontrarla.

   Tras treinta amargos minutos más o menos vieron llegar algo lejos a un vigilante de las instalaciones con Carely de la mano, esta se había despistado un momento mientras caminaba con su familia mirando como unos chicos se ponían perdidos con un enorme algodón de azúcar  y cuando se quiso dar cuenta ya no sabía hacia dónde se habían dirigido y había comenzado a dar vueltas y vueltas desorientada.

   Cuando su madre la vio salió corriendo hacia ella y comenzó a gritar enfadada  – “¿Dónde te habías metido? ¡Siempre vas despistada! ¡Te lo he dicho cientos de veces y al final, mira lo que ha pasado! ¡No sabes…!” –

   Carely todavía sin soltar la mano del vigilante y  reflejando en sus ojos  ese brillo que dan las lágrimas que aún no se atreven a salir, dijo bajito  – “¡ Tranquila mamá … yo también me he asustado” –

   Su madre la abrazó con fuerza y comenzaron las dos a llorar.


Educar en la AUTENTICIDAD

 no significa querer niños y niñas perfectos

 si no que estos aprendan a EXPRESAR,

a través de sus acciones

 lo que REALMENTE sienten y piensan.


   Son muchas las ocasiones en las que los niños nos demuestran el infinito amor que nos profesan  siendo capaces de ver más allá de las actitudes que les mostramos. 

   Mostrarnos auténticos con ellos, a veces con nuestras debilidades, no es malo si después conversamos con ellos sobre lo ocurrido y les ayudamos y nos ayudamos a nosotros mismos a sacar los aprendizajes positivos de cada experiencia.

   ¿Qué es mejor mostrarnos cómo el adulto perfecto que siempre “da lecciones para que aprendan” o mostrar nuestras emociones de forma sincera y real ?

Dedicado a Manuel y a su mamá.

sábado, 15 de julio de 2017

LA RABIA DE BERTA

CAPÍTULO III

   El momento de entrar en el aula por la mañana después de que Mirta, su profesora, le diera los sonrientes “Buenos días” y siguiera saludando uno por uno a los que iban llegando era uno de los que le gustaban a Carely. Mientras intentaba dejar del derecho las mangas de su abrigo y algún otro luchaba contra esa cremallera imposible que siempre se atasca, hablaban y comentaban lo que habían traído de almuerzo, admiraban la camiseta nueva de ese que la estrenaba hoy y otro mostraba orgulloso los últimos cromos que le habían comprado…
   Poco a poco iban tomando su lugar en la alfombra y al llegar Mirta con ellos se callaban para empezar las rutinas de la jornada.
   Hoy estaban hablando sobre lo importante que es cuidar los árboles y la naturaleza en general, que gracias a ellos nuestro aire es puro y podemos respirar y estaban aprendiendo el nombre de algunos clasificándolos en a los que se les caen las hojas ahora en otoño y a los que no.
   Berta no dejaba de dar golpes con la cabeza en la pared y cuando la profe le decía que parara comenzaba  a hacerlo con los pies en el suelo. La verdad es que Carely ya había observado que Berta había tardado en colgar su abrigo y dos o tres veces lo había tirado al suelo hasta que, por fin, había ido hacia la alfombra.
   De pronto Berta se quitó los zapatos y los lanzó a lo alto, Martín ha cogido uno y cuando se lo ha ido a dar Berta esta le ha pegado en el brazo con él – “¡Déjalo ahí! ¡Es mío!” – Le ha gritado y se ha puesto a llorar y patalear.
   Mirta le ha dicho que eso no estaba bien, que estaba molestando a todos los amigos y amigas. Carely pensaba lo mismo, Berta se estaba portando muy mal y les estaba molestando a todos.
   La profe le ha dicho que se fuera un ratito fuera de la alfombra y que podía regresar cuando decidiera que ya se iba a comportar de manera que no interrumpiera al grupo pero Berta no paraba de llorar y gritar – “¡No, no, no, no quiero!” –
   Entonces la profe Mirta, muy bajito le ha dicho – “Anda, Berta, ven aquí.” –
   Berta se ha levantado y cuando ha ido hacia donde estaba sentada Mirta esta ha abierto sus brazos, Berta se ha echado hacia ellos y se  ha abrazado fuertemente. La profe ha hecho lo mismo y mientras Carely y los demás esperaban mirando para ver qué pasaba notó que Berta ya lloraba más bajito, que Mirta le acariciaba con dulzura su espalda y que por alguna razón ella ya tampoco estaba contrariada por el comportamiento de Berta.
   Mirta preguntó – “¿A quién le toca colocar el próximo árbol en su sitio?”

Carely observó y se miró por unos segundos en los ojos de su profe Mirta y comprendió que ella no lo entendía muy bien, pero: “la profe sabe más…”

Tendemos a creer que el PROBLEMA del niño es la ACTITUD sin pararnos a pensar que EMOCIONES y SENTIMIENTOS está disfrazando.

   Un niño puede experimentar rabia y expresarla al ver limitada su capacidad de acción, su necesidad o como forma de mostrar su “no entendimiento” de lo que sucede alrededor.
   El problema es que  expresar sus emociones de manera violenta y rabiosa está mal visto. La mente del niño está en desarrollo y no tiene las herramientas necesarias para controlar esas emociones, por lo que, en la mayoría de las ocasiones, se ven invadidos por ellas y por lo que eso conlleva. 

   Hay niños que al estar tristes no hablan, se rinden a la tristeza y todos comprendemos lo les pasa. Sin embargo a los que se enfadan con su tristeza y atacan porque tienen miedo de ser atacados, nadie les entiende. Atacan y se les ataca y eso va haciendo cada vez más grande su tristeza y también su enfado. Les aislamos y ellos se sienten cada vez más solos, más tristes y más enfadados.

   Los adultos, sin querer, enviamos este mensaje a la mente del niño: “No es bueno que expreses tu rabia” y entonces aparece el miedo a sentir rabia, y la frustración de no poder expresarla. 

   Muchos de nosotros estamos limitados emocionalmente y solo podemos permitirnos aflorar sentimientos aceptados o “bien vistos” en nuestro entorno familiar y social. Esto confunde a los niños. 

   Enseñemos a los niños a manejar sus emociones.

Dedicado a Bernardina y su rabia.