sábado, 15 de julio de 2017

LA RABIA DE BERTA

CAPÍTULO III

   El momento de entrar en el aula por la mañana después de que Mirta, su profesora, le diera los sonrientes “Buenos días” y siguiera saludando uno por uno a los que iban llegando era uno de los que le gustaban a Carely. Mientras intentaba dejar del derecho las mangas de su abrigo y algún otro luchaba contra esa cremallera imposible que siempre se atasca, hablaban y comentaban lo que habían traído de almuerzo, admiraban la camiseta nueva de ese que la estrenaba hoy y otro mostraba orgulloso los últimos cromos que le habían comprado…
   Poco a poco iban tomando su lugar en la alfombra y al llegar Mirta con ellos se callaban para empezar las rutinas de la jornada.
   Hoy estaban hablando sobre lo importante que es cuidar los árboles y la naturaleza en general, que gracias a ellos nuestro aire es puro y podemos respirar y estaban aprendiendo el nombre de algunos clasificándolos en a los que se les caen las hojas ahora en otoño y a los que no.
   Berta no dejaba de dar golpes con la cabeza en la pared y cuando la profe le decía que parara comenzaba  a hacerlo con los pies en el suelo. La verdad es que Carely ya había observado que Berta había tardado en colgar su abrigo y dos o tres veces lo había tirado al suelo hasta que, por fin, había ido hacia la alfombra.
   De pronto Berta se quitó los zapatos y los lanzó a lo alto, Martín ha cogido uno y cuando se lo ha ido a dar Berta esta le ha pegado en el brazo con él – “¡Déjalo ahí! ¡Es mío!” – Le ha gritado y se ha puesto a llorar y patalear.
   Mirta le ha dicho que eso no estaba bien, que estaba molestando a todos los amigos y amigas. Carely pensaba lo mismo, Berta se estaba portando muy mal y les estaba molestando a todos.
   La profe le ha dicho que se fuera un ratito fuera de la alfombra y que podía regresar cuando decidiera que ya se iba a comportar de manera que no interrumpiera al grupo pero Berta no paraba de llorar y gritar – “¡No, no, no, no quiero!” –
   Entonces la profe Mirta, muy bajito le ha dicho – “Anda, Berta, ven aquí.” –
   Berta se ha levantado y cuando ha ido hacia donde estaba sentada Mirta esta ha abierto sus brazos, Berta se ha echado hacia ellos y se  ha abrazado fuertemente. La profe ha hecho lo mismo y mientras Carely y los demás esperaban mirando para ver qué pasaba notó que Berta ya lloraba más bajito, que Mirta le acariciaba con dulzura su espalda y que por alguna razón ella ya tampoco estaba contrariada por el comportamiento de Berta.
   Mirta preguntó – “¿A quién le toca colocar el próximo árbol en su sitio?”

Carely observó y se miró por unos segundos en los ojos de su profe Mirta y comprendió que ella no lo entendía muy bien, pero: “la profe sabe más…”

Tendemos a creer que el PROBLEMA del niño es la ACTITUD sin pararnos a pensar que EMOCIONES y SENTIMIENTOS está disfrazando.

   Un niño puede experimentar rabia y expresarla al ver limitada su capacidad de acción, su necesidad o como forma de mostrar su “no entendimiento” de lo que sucede alrededor.
   El problema es que  expresar sus emociones de manera violenta y rabiosa está mal visto. La mente del niño está en desarrollo y no tiene las herramientas necesarias para controlar esas emociones, por lo que, en la mayoría de las ocasiones, se ven invadidos por ellas y por lo que eso conlleva. 

   Hay niños que al estar tristes no hablan, se rinden a la tristeza y todos comprendemos lo les pasa. Sin embargo a los que se enfadan con su tristeza y atacan porque tienen miedo de ser atacados, nadie les entiende. Atacan y se les ataca y eso va haciendo cada vez más grande su tristeza y también su enfado. Les aislamos y ellos se sienten cada vez más solos, más tristes y más enfadados.

   Los adultos, sin querer, enviamos este mensaje a la mente del niño: “No es bueno que expreses tu rabia” y entonces aparece el miedo a sentir rabia, y la frustración de no poder expresarla. 

   Muchos de nosotros estamos limitados emocionalmente y solo podemos permitirnos aflorar sentimientos aceptados o “bien vistos” en nuestro entorno familiar y social. Esto confunde a los niños. 

   Enseñemos a los niños a manejar sus emociones.

Dedicado a Bernardina y su rabia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario