sábado, 20 de enero de 2018

SIN QUE LE IMPORTE A NADIE

CAPÍTULO X

   Aquella tarde de primavera, Sandra, una compañera y amiga del cole de Carely había celebrado su cumpleaños. Había sido divertido, Sandra había invitado a Carely, a Marcos, a Julio, a Marta y a Julia a su casa, habían jugado toda la tarde en su habitación y también en el jardín donde Sandra tenía una bonita casa de madera.
    La merienda la había preparado el papá de Sandra: ¡Chocolate con churros! Carely se había tomado un montón, los churros es de las cosas que más le gustan y con chocolate calentito…¡Uuuhmmm!
   Al caer la tarde la mamá de Carely debía ir a buscarla y, aunque la casa de Sandra no estaba muy cerca decidió ir hasta allí dando un paseo ya que la temperatura aquel atardecer era especialmente agradable. 
   Al salir ya hacia su casa Carely dio las gracias por la bonita tarde que había pasado a Sandra y a su familia y con una pequeña marioneta de ganchillo en su dedo que le había regalado la abuelita de Sandra se marchó feliz. La abuela de Sandra había hecho con mucho esmero una marioneta para cada uno de los que fueron al cumpleaños, eran unos ositos monísimos,  pequeños pero con muchos detalles, no les pudo hacer más ilusión cuando se los regalaron como recuerdo del cumple.
   Ya en la calle Carery preguntó – “¿No has venido en coche, mamá?” – A lo que su madre dijo mientras la tomaba de la mano- “No, hace una tarde estupenda. Daremos un magnífico paseo hasta casa mientras me cuentas qué tal lo has pasado.” –
   A Carely de pronto el contacto de su pequeña mano con el calor de la de su madre se le antojó un momento mágico en el que las dos podían charlar y la tendría durante un ratito sólo para ella. Y aunque ella no lo supiera su madre adoraba pasear así y disfrutar de estos pequeños momentos irrepetibles y cargados de significado.
   Carely empezó a hablar de la increíble casita de madera y lo “guay” que se lo habían pasado con ella, de lo delicioso que estaba el chocolate y que se había comido más churros que sus años, que Marcos se había manchado el pantalón porque casi se le cae todo el chocolate encima y se había preocupado pero el papá de Sandra se lo había limpiado y casi ni se notaba, que Julio sólo quería ser el perro y ellas querían que fuera el hermano pequeño – “ A veces es un pesado” – Carely hablaba y hablaba y su madre intervenía de vez en cuando para preguntar algo o simplemente reafirmarle la estupenda tarde que había pasado.

   Ya casi estaban llegando a casa y de repente Carely se paró mirando al suelo – “¡Mira, mami!” – Su madre miro hacia donde Carely ya se había agachado, en la acera, junto a la rueda de un coche. Carely se levantó con un pequeño pajarito entre las manos.
  - “¡Pobrecito!” – Dijo Carely – “¿Crees que está herido, mamá?” –
   -“No parece…” – dijo su madre y continuó – “Se habrá caído de su nido, algunos pajaritos se caen antes de aprender a volar.”
   -“Me lo llevaré a casa y yo le enseñaré” – contestó Carely acercando el pajarito junto a su pecho. Su madre se agachó un poquito para mirar a Carely a los ojos, esos ojos que venían radiantes de alegría y en pocos segundos se habían tornado vidriosos… - “Es triste, hija, pero se va a morir. Los pajaritos no sobreviven sino es con sus papás, ellos saben como alimentarlos y tú te vas a poner muy triste.”
  - “Pero, mamá, ¿No es más triste para él morirse solo? Así, por lo menos, se morirá sabiendo que le importa a alguien.” –
   Su madre se levantó, volvió a coger a Carely de la mano y dijo – “Habrá que buscar al llegar una cajita y poner algodoncitos para que esté bien.”
  - “Mira, mamá creo que ya no está asustado.”
A través de los ANIMALES
 los niños y niñas también 
aprenden lecciones de VIDA 
de BUENOS SENTIMIENTOS.

   Los niños parecen gravitar naturalmente en torno a los animales, es algo que siempre parece gustarles. pero amarlos realmente, en ocasiones, es algo que vemos aflorar desde muy pequeños y que debe ser reforzado y valorado para que desarrollen de forma adecuada esa relación con la naturaleza que les rodea.
    Cuando fomentamos en los más pequeños el amor a los animales le estamos enseñando la importancia de velar por aquellos que tienen problemas para ayudarse a sí mismo y la necesidad de ser respetuosos y afectuosos con cualquiera que necesite nuestro apoyo y nuestra ayuda.

Dedicado a Carmen , recordando ese día que no tardó ni un segundo en decidir que aquel pajarito no se moriría solito, que a ella si le importaba y que se lo debía demostrar. No sé si ese día fue el principio. No, seguramente el amor por los animales ya estaba impreso en su corazón desde siempre. pero sí fue el día que su madre recuerda como el comienzo de un vínculo con ellos que la llevaría a  querer dedicar su vida a  quererlos, cuidarlos y siempre, siempre respetarlos.

   

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