jueves, 1 de febrero de 2018

¡¡¡¡SÍ QUE PUEDES!!!!

    
     Estos días hemos escuchado una canción que nos gusta muchísimo y que además ha sido una forma de poner música a lo que siempre insistimos en recordar:

¡PUEDO HACERLO!

   Y hoy Julieta, la rana poeta nos la ha traído para trabajar con ella. 

   Es una canción de un cantante que se llama El Kanka y que su videoclip está hecho con animales del mar: Tortugas marinas, cangrejos ermitaños, calamares... Esos animales que tanto nos gustan ¡Somos la clase de los pececitos! y de los que tanto hemos aprendido.
   
 En nosotros, la automotivación para aprender está presente de forma natural. Todo lo que hacemos tiene el mismo objetivo, aprender y descubrir (tanto al mundo como a nosotros mismo). Pero, en ocasiones, ante determinadas tareas a las que nos enfrentamos por primera vez tenemos alguna duda,  nos falta la confianza y aparece el miedo a hacerlo mal.


   Por eso nos repetimos continuamente que si no lo intentamos nunca sabremos si podemos hacerlo  y que cuando lo hacemos NUNCA LO HACEMOS MAL sino que lo hacemos fenomenal porque a fuerza de intentarlo vamos siempre mejorando, sea lo que sea.


   Cuando los adultos hacéis tareas que podríamos hacer solos por nosotros mismos, nos estáis impidiendo confiar en nuestras capacidades y buscar la motivación y el camino para mejorar.

   Si recompensáis nuestro ESFUERZO y no sólo nuestro éxito, incrementaréis nuestras ganas de seguir intentándolo.

   Si nos enseñáis a aceptar que, a veces, podemos fallar y nos mostráis que vosotros también falláis  en muchas ocasiones aprenderemos de vuestra mano y con vuestro ejemplo que el fracaso es una oportunidad para mejorar.

   Así poco a poco iremos encontrando tareas en las que realmente dar lo mejor de nosotros mismos e ir encontrando lo que realmente nos apasiona.

   Hemos disfrutado mucho con la canción y con sus dibujos animados:



   Y hemos hecho preciosos dibujos relacionados con la canción.

   - "Mayte, nunca he dibujado una tortuga...¡Lo voy a intentar!" Bravo, ese es el camino.






   Y ahora papá, mamá no olvidéis recordarme siempre que:

¡SÍ QUE PUEDO!

   Y también a vosotros mismos porque ninguna edad es mala para recordar que sí se puede, que hay que intentarlo y que nunca hay que dejar que los fallos nos alejen de luchar por nuestros sueños.
   

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